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2 jul. 2009

Investigar en la era del conocimiento

Siguiendo los razonamientos de los documentos base, pienso en el principio de incertidumbre de Heisenberg, cuando se plantea el problema de la superación del racionalismo cartesiano en el abordaje de la realidad, en tanto el investigador mismo determina el objeto de observación con su mirada, sus preconcepciones y sus intereses y me sorprendió leer que el método científico es más una herramienta de constatación de intuiciones que de descubrimiento real, sencillamente por que he crecido con la concepción marxista de una realidad trascendente con existencia independiente del observador.
Así las cosas pienso en el investigador como parte del objeto de investigación y también en que el método de investigación derivado de las ciencias sociales Investigación – Acción – Participativa viene a ser el ideal para estos nuevos enfoques de mirar la realidad y de plantear una nueva epistemología.
Por otro lado, para no quedarnos en la marginalidad en la producción de riqueza del conocimiento característica de la sociedad de la información, es necesario insistir en la creación de una base de innovación basada en la educación y cambiar la forma de pensar la ciencia y la innovación apartándola de las concepciones anteriores de científicos aislados del medio que investigan y de la realidad que buscan transformar, si no articulados al objeto de investigación en un proceso de creación sobre el objeto mismo.
Pero siguiendo la tendencia de complejización de la realidad, hay que construir un nuevo enfoque para abordar la investigación, no siendo suficiente el marco metodológico de la ciencia tradicional. Por ello hay que abordar la realidad con un espíritu diferente, involucrándonos en el objeto a investigar; hemos de comprender que la humanidad ha llegado a un estadio de desarrollo y complejización, consecuencia de la acelerada producción de información que tiene a su vez origen en la revolución de las TICs y de la autogeneración de conocimiento-tecnología como elemento de riqueza, que supera los términos en que se comprendían los fenómenos de la era industrial y por tanto los enfoques con que se abordaban los problemas de la ciencia.
Frente a la complejidad de la humanidad en esta era, nos maravillamos y nos asustamos. Nos maravillamos al ver el producto del trabajo y el pensamiento humano, una civilización que tiene los elementos para convertirse en la más sofisticada dentro de una maravillosa complejidad de interacción, de sílice y aluminio, orgullosa de ser la consecuencia histórica de la acumulación del saber humano, pero susto al no saber para donde vamos y ver que convive esa maravilla de humanidad, la del Internet, los robots y el celular, con la otra humanidad desarraigada, desesperanzada, la del tercer mundo que no conoce nada de eso y que con sobrevivir del hambre ya tiene colmados sus más grandes anhelos.